Mantener la Tradición y transmitirla
NO SE PUEDE QUERER AL MISMO TIEMPO EL BIEN DE LAS ALMAS A TRAVÉS DE LA TRADICIÓN Y UNA NUEVA IGLESIA SIN TRADICIÓN.
Lea aquí las cartas más recientes del Superior General de la Fraternidad San Pío X a los fieles.
NO SE PUEDE QUERER AL MISMO TIEMPO EL BIEN DE LAS ALMAS A TRAVÉS DE LA TRADICIÓN Y UNA NUEVA IGLESIA SIN TRADICIÓN.
Carta del Superior General de la Fraternidad Sacerdotal San Pío X, tras la publicación del motu proprio «Traditionis custodes»
En esta Carta a los Amigos y Bienhechores nº 88, Mons. Bernard Fellay, Superior general de la Fraternidad San Pío X, señala que el vínculo profundo que une la rebelión de Lutero y la revolución de Octubre de 1917, el laxismo liberal y el dirigismo socialo-comunista: «Este principio apunta a liberar a los hombres de la dependencia de Dios y del orden establecido por Él, tanto a nivel natural como a nivel sobrenatural». Nos recuerda que las grandes persecuciones anticristianas a manos de los comunistas habían sido anunciadas por nuestra Señora de Fátima, y que ella había dado el medio sobrenatural para todos estos males.
1917-2017, actualidad del mensaje de Fátima
Queridos Amigos y Bienhechores, Estas últimas semanas nos muestran – con la multiplicación de atentados asesinos en Europa y en África, con la persecución sangrienta de numerosos cristianos en Oriente Medio –, cuán profundamente convulsionada está la situación del mundo. En la Iglesia, el reciente Sínodo sobre la familia y la próxima apertura del Año Santo no dejan de provocar legítimas inquietudes. Frente a una confusión tal, nos ha parecido útil compartir nuestras reflexiones respondiendo a vuestras preguntas. Creemos que esta presentación permitirá resaltar mejor cómo nosotros, que estamos apegados a la Tradición, debemos reaccionar frente a los problemas que se plantean hoy.
En una conferencia del 20 de enero de 2015 el Cardenal Maradiaga considera que la misericordia debe insuflar un nuevo espíritu a las reformas introducidas por el Concilio Vaticano II, para abrir la Iglesia al mundo de hoy. Así instrumentalizada, la misericordia es amputada del arrepentimiento de las faltas; y ya no parece sino una mirada complaciente sobre el pecador y su pecado. En vistas al próximo Año Santo, se debe realizar un discernimiento serio entre esta misericordia truncada y la misericordia cabal que invita decididamente a la conversión, al rechazo del pecado. Nuestras oraciones y penitencias, en el curso de este Año Santo, deben ser una respuesta al pedido del Corazón doloroso e inmaculado de María hecho en las apariciones de Fátima, cuyo centenario celebraremos en el 2017.